En la isla de Santa Helena, ubicada a 6134 km de Puerto Argentino; el gobierno de Cameron financia allí la construcción de una terminal aérea internacional.

A 5500 kilómetros al noroeste de Buenos Aires y 2800 al oeste de Luanda (capital de Angola), Gran Bretaña desempolva sus planes de crear un aeropuerto en la isla de Santa Helena, uno de sus territorios de ultramar. Esta será la alternativa de Londres frente a los vuelos que parten desde Punta Arenas (Chile) hacia las islas Malvinas.

El aeropuerto de Santa Helena -una isla mundialmente conocida por ser el lugar donde falleció Napeón Bonaparte- costará 314,6 millones de dolares y será íntegramente financiado por el gobierno de Gran Bretaña, según consigno la cadena BBC el 3 de noviembre pasado.

De hecho, tres días después de la firma del contrato (hace casi tres meses), medios estadounidenses ya mencionaban la posibilidad del puente áereo Santa Helena – Malvinas, a 6134 kilómetros de distancia que representan unas 7:40 hs de vuelo.
La empresa sudafricana de ingeniería Basil Read será la encargada de construir, administrar y operar la terminal aérea, la cual estaría lista en 2015 según las estimaciones preliminares.
De acuerdo al sitio web oficial del (futuro) aeropuerto, la terminal tendrá una posta de 2250 metros de largo que permitirá el aterrizaje de aviones de la talla de los Airbus A320 y Boeing 737-800 (con capacidad de hasta 200 pasajeros cada uno).
Los habitantes de Santa Helena (6500 aproximadamente) se verán beneficiados por este emprendimiento, que será fuente de ingresos por mayor flujo de turistas y creará empleos directos. Esta isla recibe anualmente desde Londres un presupuesto cercano a U$S 30 millones.

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China – Cobro de tasa a cada viajero hasta 2015

El Gobierno de China ha decidido continuar hasta 2015 el cobro de una tasa a cada usuario de los aeropuertos estatales para destinarlo al recién creado Fondo de Infraestructuras y financiar con él la construcción de aeródromos.

 El gravamen existe desde hace 20 años, pero ha cambiado de nombre, aunque no de cuantía: se cobran unos 7 euros por viajero en los vuelos domésticos y 9 euros en los trayectos internacionales.

Según los medios chinos, todo lo recaudado por el nuevo Fondo de Infraestructuras irá a parar a las arcas nacionales.

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